Blog de brigadas
16 de mayo de 2026Ejido El Águila, Torreón

El Águila resiste

Cien familias del Ejido El Águila abrieron sus puertas al escuadrón naranja. Un territorio herido que no baja la cabeza.

El Águila resiste — foto 1
El Águila resiste — foto 2
El Águila resiste — foto 3

Dicen en el Ejido El Águila que la tierra no olvida, aunque la ciudad la quiera enterrar bajo cemento, bajo fraccionamientos de lujo, bajo promesas que nunca llegaron.

Dicen que cuando uno camina despacio, la tierra reconoce el paso del que viene a escuchar y no del que viene a mandar.

Hoy caminamos ese territorio herido, donde antes hubo surcos y ahora hay brechas, donde antes hubo siembra y ahora hay resistencia, donde antes hubo ejido y ahora hay barrio que no se deja.

Y mientras avanzábamos, las casas —esas fortalezas humildes— se abrieron una tras otra. No por miedo. No por costumbre. Sino porque el Águila, cuando confía, confía con el pecho abierto.

Cien familias dijeron "sí". Cien veces se abrió la puerta. Cien veces la dignidad salió a recibirnos como si supiera que este país se sostiene en los que no se rinden.

En cada lona que colgamos, la gente nos contaba su propia guerra: la del agua que no llega, la del drenaje que se revienta, la del papel que no reconoce la tierra que sí es suya, la del fraccionador que acecha, la del político que promete y desaparece.

Pero el Ejido El Águila no baja la cabeza. No lo hizo cuando la ciudad lo cercó. No lo hizo cuando le quisieron borrar el nombre. No lo hace ahora que lo quieren convertir en un pedazo más del mapa inmobiliario.

El Águila resiste. El Águila recuerda. El Águila pelea.

Y uno entiende, entonces, que no vino a pedir votos, ni a colgar lonas, ni a posar para la foto. Uno vino a caminar con los que no se rinden. A escuchar a los que nunca fueron escuchados. A decirles que no están solos en esta guerra silenciosa contra el olvido, la indiferencia y la mentira.

Porque en el Ejido El Águila, la dignidad no es discurso: es costumbre.

Y hoy, en cada sombra prestada, en cada "pásele", en cada mirada que no se quiebra, el Águila nos dijo sin decirlo: "Aquí seguimos. Aquí resistimos. Aquí nadie se raja."


Fraternamente, Jaime Cleofás Martínez Veloz

Ver todas las publicaciones